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EL ASESINATO DE EDUARDO V
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El
Castillo de la Torres de Londres es una residencia oficial de la reina
o una casa oficial de la monarquía, aunque actualmente
está dedicada al turismo. ¡Qué no habrá
pasado en ese lugar! Foráneos y locales quedan estupefactos con
cada acontecimiento relatado por los guías. Toda vez que se ha
realizado una excavación para hacer una reparación,
remodelación o construcción, se han encontrado restos
humanos. Uno de los más sorprendentes descubrimientos fue en la
capilla principal que se encuentra a unos 50 metros de la Torre Blanca
donde fueron halladas las osamentas de unas 1,500 personas de las que
se pudo reconocer alrededor de una centena. Justamente en el mismo
lugar, al lado del Altar Mayor, fue sepultada Ana Bolena, la segunda
esposa de Enrique VIII, luego de su decapitación.
Hacia el año de 1847 en la llamada Torre del Jardín, que hoy se conoce como la Torre
Sangrienta, se veía caminar por sus
estrechos y pedregosos pasillos a dos niños de unos 13 y 10
años de edad cada uno aproximadamente. Ellos eran Eduardo y
Ricardo, hijos del Rey Eduardo IV y de la Reina Isabel Woodville.
Llegaron a ese lugar el 4 de mayo de 1487 y desde el primer día
se les vio abandonar ese lugar para pasear y jugar por las calzadas
internas próximas a la Entrada de los Traidores, así como
por los jardines que rodeaban a la Torre Blanca, la principal del
castillo. Gradualmente sus salidas de la Torre Sangrienta se hicieron
menos frecuentes y sí acaso se sabía algo de los
infantes, ello era por boca de las nodrizas y sirvientes que
manifestaron haberlos visto caminar por los pasillos tratando de
encontrar desesperadamente un orificio en las ventanas cubiertas con
maderos para relacionarse con el mundo exterior.Eduardo y Ricardo se encontraban en el condado de Ludlow cuando ocurrió la muerte del Rey Eduardo IV de manera súbita. De acuerdo con la tradición y con la línea real de sucesión el hijo mayor se convirtió en el monarca de inmediato, siendo llamado Eduardo V y su hermano Ricardo el siguiente en la línea de sucesión- continuó siendo el Duque de York. La noticia de la muerte del soberano corrió rápidamente por el reino y hubo mucha inquietud por saber la causa de su muerte, la llegada de Eduardo V y la fecha de su coronación. La Reina Isabel había dispuesto que la ceremonia de coronación de su hijo se llevara a cabo el 4 de mayo de ese año y ordenó al tío de los jovenzuelos, el Conde de Rivers, escoltarlos desde Ludlow hasta Londres y alojarlos en el Castillo de las Torres donde Eduardo sería preparado para la ceremonia de ascención al trono. Por alguna razón misteriosa o desconocida el inicio de la marcha real fue demorada unos 7 a 10 días y ella recién se realizó el 24 de abril de 1487. Esta demora implicaba un cambio en los planes, lo que obligaba a la asignación de nuevas fechas para la solemne ceremonia de coronación. Antes que emprendieran la marcha la Reina Isabel, que desconfiaba de toda persona, hizo jurar, a los barones encargados del traslado de sus hijos, lealtad y sumisión al nuevo rey con el fin de tener tranquilidad y confianza frente a la aproximación de posibles rivales. Ello ocurrió en el Altar Mayor de la Abadía de Westminster. La muerte del rey trajo consigo, además, una serie de enigmas, conspiraciones, rumores y misterios. Hay quienes dicen que el Rey Eduardo IV, antes de morir, habría nombrado a su hermano Ricardo, el Duque de Gloucester, protector de los niños con el fin de hacer frente a una eventualidad fatal. De haber sido así Ricardo, el tío de los niños, asumía la responsabilidad del cuidado y preparación del nuevo monarca. Asimismo hay versiones discrepantes con la anterior que señala que aquella fue una excusa del hermano del rey para apoderarse del trono despojando de ello al legítimo heredero. Cuando la caravana real comandada por Rivers, gobernador de Ludlow, se acercaba a Stony Stradford fue interceptada por Ricardo el hermano del fallecido rey y, a la sazón, Duque de Glouscester, quien estaba al mando de un numeroso contingente de hombres muy bien armados y protegidos. En esa ocasión el duque dijo que se había enterado de la existencia de una conspiración contra la vida de sus sobrinos y que por esa razón ponía en ejecución el título de Protector que -según él- se lo había conferido su hermano el rey. El Conde de Rivers se sorprendió con la súbita aparición de Ricardo y de sus demandas de asumir el cuidado de los niños pues la reina había tenido mucho celo en encomendarle el traslado del Rey Eduardo V y de su hermano el Duque de York hacia Londres. En esas circunstancias se dio un agrio y violento cambio de palabras entre Ricardo y Rivers. Ricardo le imputó a Rivers la acusación de complotar contra la vida de los niños lo cual casi motiva un choque armado. Rivers tuvo que ceder ante la poderosa fuerza de la tropa del Duque Ricardo lo cual arriesgaba la vida de los infantes pero secretamente envió a un mensajero para que informara a la Reina Isabel. La reina, al recibir la noticia de los acontecimientos en Stony Stradford, lloró sin consuelo. Sus temores se acrecentaron y se afirmó en la sospecha de que el Duque de Gloucester no dejaría escapar oportunidad alguna para impedir la coronación de Eduardo V, su hijo. Nerviosa, lagrimeando y resignada esperó en la Abadía de Westminster la llegada de sus pequeños desde donde siguió escrupulosamente cada uno de los movimientos de su cuñado y añejo enemigo. El suspenso llegó a su fin también de manera sorpresiva pues el 4 de mayo aparecieron los carruajes reales que transportaban a los hijos del rey siendo aclamados por la multitud que se apretujó en las calles de Londres. Algo raro sucedió en esa manifestación porque mientras algunos vivaban al nuevo rey Eduardo otra parte de los espontáneos lo hacía gritando el nombre de Ricardo como el legítimo rey. En medio de este alboroto Ricardo, aparentando no hacer caso a los dichos de la multitud, llevó a los niños Eduardo y Ricardo al Castillo de las Torres de Londres donde dedicaría sus tiempo al cuidado de ellos y a la preparación del nuevo monarca. Los niños fueron llevados a la Torre del Jardín, hoy conocida como la Torre Sangrienta, en cuyos pasillos oscuros y pétreos se les vio caminar tomados de la mano como protegiéndose el uno al otro. Algunas veces se les vio jugar pero poco a poco la visible y ruidosa presencia, como la de cualquier niño, fue diluyéndose hasta la quietud. Mientras tanto la expectativa por la coronación seguía en aumento. La ceremonia debía llevarse a cabo el 22 de junio de 1483 como nueva y última fecha, pero súbitamente los niños desaparecieron. Nadie daba razón de ellos y se llegó a saber que la última vez que se les vio en el interior de la torre fue unos siete a diez días antes de la fecha de la ceremonia real. En el castillo todos se preguntaban al oído por el destino de los infantes. Sin espera, Ricardo de Gloucester hizo circular el rumor de que su hermano, el Rey Eduardo IV, se había casado anteriormente, con lo que su relación con Isabel Woodville devenía en adulterio y los hijos eran, consecuentemente, ilegítimos en su particular modo de ver. Por esas razones la única persona apta para ser coronada como monarca era el propio Ricardo, Duque de Glouscester, lo que llevó a cabo el 6 de julio de 1483, día en que fue coronado Rey de Inglaterra como Ricardo III. El suspenso que se generó con la desaparición de los niños dio lugar a muchos diversos comentarios y el más común fue que los niños habrían sido asesinados por órden de su tío Ricardo. Hubo protestas en Londres por la asunción al poder del monarca mencionado llegándose al extremo que Enrique Tudor lo acusó de usurpador y de asesinar al Rey Eduardo V y a su hermano el Duque de York. La áspera fricción entre ambas partes los llevó a enfrentarse en la Batalla de Bosworth Field en la que el falso soberano fue derrotado y muerto y el vencedor fue proclamado rey como Enrique VII, epílogo que dio fin a la dinastía de Anjou [Plantagenet] dando comienzo al reinado de la casa de los Tudor. Luego de la batalla fue apresado Sir William Tyrrel quien había sido nombrado Gobernador de Guisnes, cerca de Calais, por Ricardo III, y acusado de ser el líder del crímen real y de traición al reino. Por ello fue decapitado en la Colina de la Torre, en las afueras del actual castillo. Miles Forrest, el otro co-acusado, había fallecido después del asesinato, en tanto que el otro ejecutor del crímen, John Dighton, también confesó ser uno de los criminales y, por ello, fue ahorcado en Calais. Dícese que luego de la muerte de Ricardo III, el Rey Enrique VII ordenó la búsqueda de los cuerpos de los niños con el fin de debilitar los rumores de que ellos habrían estado vivos cuando el mencionado era rey y que habría sido el propio Enrique VII quien ordenó que se les diera muerte para proclamarse monarca en lugar de proclamar al auténtico, Eduardo V. Los cuerpos fueron encontrados el 17 de julio de 1674, en la época de Carlos II el que ordenó que los restos fueran puestos en una urna de mármol y llevados a la Abadía de Westminster. Los restos fueron colocados, posteriormente, en un extremo de la Abadía, tras el Altar Mayor, en el lugar que se conoce como la Esquina de los Inocentes. |
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