LA MUERTE DE FLAVIO TIRADO
 
 
Corrían los primeros años de los 50 en el Perú caracterizados por redadas, prisiones políticas, represión por ideas discrepantes con el gobierno así como por muertes misteriosas. Años difíciles como todos los de la vida republicana en los que los padres bregaban por conseguir un bienestar soñado para sus hijos y se prodigaban, como ahora, para labrarles el porvenir. En esa época, en Cajamarca, la familia Tirado Medina quería premiar la dedicación de su hijo Flavio en los estudios secundarios enviándolo a Lima con el fin de que postulara al instituto de estudios superiores de su preferencia para convertirlo en un profesional de utilidad para esos lares

Flavio Tirado Medina decidió viajar a la capital para postular por una vacante en la Escuela de Agricultura y Veterinaria de La Molina, hoy conocida como Universidad Agraria La Molina, consiguiendo aprobar el balotario del exámen de admisión e ingresar a ese centro de estudios para seguir la carrera de agronomía. Al enterarse de la noticia sus padres llegaron a Lima para ayudarlo a gestionar un lugar para su alojamiento y alimentación en la misma Escuela lo que se materializó en las semanas siguientes. Los padres se despidieron luego de mostrarle dónde ir para enviar un telegrama si se presentara una urgencia y recomendándole escribir con frecuencia.

La Escuela de Agricultura y Veterinaria de Lima se ubicaba en un lugar remoto para la época, en el corazón de la Hacienda La Molina de ingrata recordación. Estaba cercada por otras haciendas y estancias de enormes extensiones de las que salen relatos de la historia del dolor humano. En esa geografía lejana, solamente el extremo oriental del Distrito de La Victoria era lo más aproximado y la vía casi obligada para llegar al centro de Lima en un viaje que consumía buena cantidad de tiempo. Para unos la escuela podía ser un ambiente propicio para un estudiante pues sin distracciones se dedicaría en pleno a los estudios pero para otros ello era un lugar donde se concentraba el aburrimiento.

Flavio dio inicio a sus estudios con mucho entusiasmo. Deseaba terminar el primer año satisfactoriamente y en diciembre viajar a Cajamarca para estar al lado de sus padres y visitar a familiares y amigos de la infancia. En la Escuela de Agricultura cultivó nuevas amistadas con los que compartía momentos de estudios y amenos. Con esas amistades pudo "viajar" a Lima, ciudad de la que quedó deslumbrado y sorprendido por su belleza. Sus traslados a Lima los hacía como parte de su esparcimiento y empleaba ese tiempo con el fin de asistir a funciones de cine o a fiestas en casas familiares. Fue así, en una fiesta, que conoció a Giovanna López Mendoza, una jóven bella de un extracto social diferente al de Flavio pero con una capacidad de integración desprejuiciada y envidiable. Giovanna trabajaba en la Caja de Depósitos y Consignaciones de Lima donde había cosechado el aprecio y cariño de sus colegas.


Flavio y Giovanna, que no alcanzaban aún sus años 20, dieron nacimiento a un íntimo amor. Giovanna quedó cautivada por la sencillez de Flavio, su apego a los estudios y sus deseos de triunfo. Flavio la miraba como una diosa llegada de un recóndito firmamento de la felicidad para estar a su lado toda la vida. No todo era del color de las tiernas flores para la pareja pues tenían que hacer esfuerzos para esperar el Domingo siguiente y estar juntos escondidos tras un matorral silencioso o tal vez esbozando un plan sentados en un marmóleo banco de una plaza limeña o en las butacas de la última fila de un cine donde se exibía una película que ya no despertaba interés del público y que los dejaba solos besándose ardientemente.


Por los estudios de Flavio algunos encuentros dominicales se frustraban lo que motivaba en Giovanna una inmensa desesperación y una lluvia de celos sobre su alma. Para la bella Giovanna era un tormento no poder ver a Flavio y no estar juntos paseando por los malecones. Durante la semana ella hacía intentos desde su centro de trabajo para llamar a un teléfono en la escuela a fin de comunicarse con su enamorado o con el objeto de dejar encargos para que Flavio se comunicara con ella pero se daban ocasiones en las que era difícil para Flavio pedir el teléfono pues anticipaba una inmediata negativa aunque se las había ingeniado para solicitarlo a ciertas personas comprensivas de ese lugar. Otras veces la presión de los estudios y el cumplimiento de sus obligaciones impedían las citas acordadas o ellas tenían que ser breves lo que ciertamente afectaba a la bella Giovanna.


La locura de Giovanna por el amor de Flavio creció tanto que cierto día sábado fue a La Molina encontrando a Flavio en su cuarto del alojamiento estudiantil sentado frente a una mesa atiborrada de papeles y libros desordenados. Se saludaron discretamente pero con alegría y el estudiante la invitó a pasar y a tomar asiento en una silla cubiertas de prendas de vestir que retiró con prisa. Antes del atardecer Giovanna aún estaba en la escuela y Flavio salió por unos 15 minutos para gestionar una merienda para su amiga en el comedor estudiantil. Al retornar la invitó al comedor donde departieron momentos de grata charla con otros amigos. Retornaron a la habitación y se quedaron allí hasta el otro día. Ello se hizo una rutina que le convenía a Flavio pues como estudiante tenía que manejar el dinero que sus padres le enviaban con mucho cuidado, de tal manera que las visitas de Giovanna eran apreciadas por su enamorado.


Mientras el amor de Giovanna crecía éste impedía, a veces, que Flavio cumpliera, a tiempo con sus obligaciones. Giovanna lo amaba apasionadamente. Las visitas de Giovanna se hicieron frecuentes y los días feríados eran ansiados aunque ellos preferían caminar por las calles de Lima o alquilar una carpa en la Playa del Agua Dulce cuando se aproximaban los días veraniegos. Ella moría por el amor de Flavio quien le habría dicho cierta vez a Giovanna que no fuera a visitarlo al alojamiento estudiantil porque tenía que estudiar por lo que se le vio a la chica con los ojos llorosos. La situación fue cambiando y el amor de Flavio por Giovanna se diluía minuto a minuto mientras Giovanna enloquecía más y más por él.


La noche del 15 de enero de 1954 la hermosa Giovanna López Mendoza mató de un disparo en el pecho al jóven Flavio Tirado Medina en uno de los pasillos de los departamentos para estudiantes de la Escuela Nacional de Agricultura y Veterinaria en el que se alojaba Flavio Tirado Medina. El motivo del crimen fue que Flavio le pidió a Giovanna. días antes, terminar con la relación amorosa porque él no le podía brindar la felicidad que ella merecía y porque su amor hacia Giovanna se había reducido a la nada.


A partir del momento de la muerte de Flavio la prensa limeña liderada por El Comercio no cesó en dedicar sendas notas periodísticas que terminaron por culpar a la víctima de su asesinato y que influyó, como sucedía en la época, en la decisión final de los jueces. Es cierto que pudieron haber atenuantes para defender a Giovanna pues era comprensible que en el estado en el que se encontraba, una persona podía ser capaz de ir a extremos como el que epilogó la vida de Flavio, pero nada de ello podía o tenía que conducirla a una inocencia absoluta pues las pruebas obraban en contra de la tierna jóven: Giovanna disparó contra Flavio en una acción premeditada.


"Giovanna lo ayudaba moral y económicamente, pues llevada de su amor, le facilitaba dinero para satisfacer sus necesidades y compromisos, dada su situación de estudiante" dijo El Comercio en su edición del lunes 5 de noviembre de 1956 sin importarle la pena en los padres de la víctima y sin prueba alguna. Esas palabras de El Comercio que nos decían del asesinado Flavio "¡Bien muerto está!" tenían como destino cambiar la opinión general a la que finalmente se le hizo creer que lo malo era bueno. Al carecer de argumentos se mintió añadiendo que Flavio tenía apuros económicos. Sin embargo, la parte civil, ante la lentitud de la parte acusadora y ante tanta mentira, se vio obligada a remitir una nota para responder a la tergiversación de los hechos y a las conjeturas maliciosas en contra de Flavio Tirado Medina, demostrando con recibos de pago y otros instrumentos, que Flavio no tenía apuros económicos ya que sus padres le enviaban suficiente dinero para pagar su alojamiento en la Escuela de Agricultura, para la compra de sus útiles, para su alimentación y cuidado y para su entretenimiento. El Comercio, La Prensa, La Crónica, Ultima Hora, La Tercera, etc., ignoraron el desmentido del abogado de la familia Tirado.


La hipocresía brotó en este drama reclamando pureza y viginidad en Giovanna como que si las relaciones sexuales entre dos amantes fuera un asunto horroroso y vedado por las leyes y con el afán de liberarla de responsabilidades El Comercio dijo que "era una chiquilla menor de edad". Lo que parece es que la prensa de la época le hizo mucho daño a Giovanna que quizá hubiera conseguido su libertad empleando atenuantes valederos que podría haberlos tenido. EL Comercio sabía que otros menores de edad fueron llevados a los centros de reclusión para menores que habían cometido una acción criminal de cualquier naturaleza o gravedad. Ella ante la ley era menor de edad porque no habría cumplido 21 años como lo era también Flavio que dependía de sus padres en tanto que Giovanna trabajaba lo que implica independencia o emancipación. De acuerdo con la ley de entonces los menores de edad podían trabajar siempre y cuando obtuvieran la emancipación de sus padres.


Ver a Giovanna sentada ante los jueces era un cuadro doloroso. Su cara demacrada y arrepentida, sus ojos irritados y cansados quizá por los insomnios y sus hombros caídos eran algunas manifestaciones de su dolor. Tal vez en esos momentos ella pensaba que había hecho de Flavio parte de su vida sin entender que el amor es un asunto de riesgos en el que de forma imprevista podía presentarse una situación impredecible o no deseada. En su inocencia o en su condición de inexperta, posiblemente jamás especuló con la idea de un rompimiento súbito sino que vivía aferrada a la idea que Flavio ya era suyo por toda la vida. O en su apasionamiento no pudo comprender el beneficio para su futuro de la decisión de su enamorado quien le habría hablado con franqueza para terminar con esa relación para salvarla de una unión que solamente portaría desequilibrios conyugales. Al no dar cabida a esas situaciones se habría dejado llevar por las pasiones matando a su amor para que nunca fuera de otra persona.


El Comercio al igual que otros medios de prensa escrita dijeron "Cuando él estaba terminando sus estudios profesionales Giovanna López, con la illusion de casarse, pues Tirado [así a secas] le había prometido al finalizar sus estudios, trató de arreglar su situación, a lo que Tirado contestó con evasivas para, después, ante la insistencia de ella, optar por eludir verla y aun ofenderla negándose a dar cumplimiento a la promesa hecha en años anteriores de feliz convivencia.". Flavio y Giovanna sabían lo que estaban haciendo y plenamente convencidos que eran enamorados que no habían oficializado compromiso alguno. El hecho de que el amor del jóven universitario cambiara su opinión, tarde o temprano, no justifica bajo ninguna circunstancia su asesinato por parte de la chica. Flavio y Giovanna eran dos jóvenes que practicaban un amor clandestino que, en esa época y de acuerdo con la extracción social de Giovanna, eran los padres de Giovanna los que tenían que decidir si ella se casaba o no con Flavio en el caso que este lo propusiera. Flavio Tirado Medina le dijo a Giovanna con toda franqueza que no la quería y que la relación entre ellos no debería seguir adelante. Flavio había procedido con madurez pues sabía que si permitía que las aventuras de jóvenes llegaran a un noviazgo y, finalmente, al matrimonio, esto los haría infelices.


¿Cuál fue el delito de Flavio que le imputó la prensa en general? Flavio fue puesto por El Comercio y toda la prensa en el banquillo como si él hubiera sido el personaje que cometió el crimen. Muy doloroso fue para Giovanna recibir la verdad de Flavio. El jóven Flavio no quería herirla permitiendo que pasara el tiempo sin dar oportunidad a Giovanna para que buscara otros horizontes mejores que los que él le ofrecía pero ya no la quería y no deseaba mantenerla en el engaño animándose a decirle la verdad. El impacto de esa verdad en Giovanna fue destructivo. Hay que estar bajo la piel de la jóven mujer para ver cómo se destruía ese mundo que había edificado fuera de la realidad; estar en la mente de Giovanna era un ejercicio para encontrar que en su pensamiento solo existía un hombre al cual amaba apasionadamente y con locura; es de imaginar de las noches de desvelos que pasó rezándo clamando por ayuda, de sus ruegos a Flavio para que no se apartara de ella; y de sus andanzas buscando amigos comunes para que lograran un cambio en la decision de su amado Flavio.


La chica se ofuscó. Su mente tenia nubes, caos y confusión. Ya no quería consejos porque nada se podía componer. Había perdido el amor de Flavio y ello era inaceptable. Así, llegó un día a su oficina y fue directamente al escritorio de su jefe y de una de las gavetas tomo un revólver que vio muchas veces y se dirigió al departamento de Flavio Tirado y lo asesinó delante de otros estudiantes que por allí circulaban. Según la versión de El Comercio, la joven fue a buscar a Flavio para suicidarse frente a su ex enamorado, lo había declarado a la policía pero cuando Giovanna se encontraba frente a Flavio, según la prensa en general, ella tenía el revólver en la mano y fue en este momento que Flavio la vio le infirió otra ofensa.


Cuesta trabajo creer esta historia porque si alguna persona se encuentra amenazada por otra que tiene un arma no creo que se anime a lanzarle una ofensa. Era previsible para el jóven Flavio, como para cualquier persona, que no podía lanzar tal ofensa sino intentar calmar a la jóven que se encontraba en plena crisis emocional. Era muy fácil de imaginar que Flavio no quería que su ex-novia lo matara. Fue entonces que Giovanna le descerrajó un disparo que impactó en el pecho de Flavio terminando con su vida. Según El Comercio la chica trató de suicidarse pero la rápida intervención de los estudiantes impidió que llevara a cabo su propósito.


Se dice que ellos estaban a solas en el departamento de Flavio y que muy pocas personas transitaban por las proximidades. Pero en el caso de que ello hubiera sido cierto los supuestos estudiantes que merodeaban hubieran llegado tarde y Giovanna habría muerto por suicidio. Pero ¿Quién se hubiera aproximado a Giovanna que tenía un arma en la mano con la que había asesinado a otra persona? ¿Quién? Habría tenido que pasar un buen tiempo antes de atreverse a ello y esperar que la ofuscada se calmara para intentar desarmarla. Nadie podía adivinar la intención de una persona que momentos antes había dado fin a la vida de otra. A pesar de todas las inconsistencias y conjeturas de la prensa, la propaganda terminó por hacer de Flavio causante de su asesinato y ello tuvo influencia capital en la decision de los jueces. Giovanna López Mendoza que ya había estado detenida en la Cárcel de Mujeres de Chorrillos por dos años compareció ante el Primer Tribunal Correccional acusada de homicidio, por lo cual el fiscal había pedido, por el crímen de Flavio Tirado Medina, la pena de sólo seis años de cárcel.


Finalmente fue absuelta y salió en libertad. Los jueces consideraron que no hubo asesinato pero Flavio Tirado fue muerto a causa de un balazo en el pecho.
 

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