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LOS CRÍMENES DEL DR. ADAMS
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El
Dr. John Bodkin Adams nació en Belfast, Irlanda del Norte, en
1899. En este lugar se
graduó de médico y de inmediato se
trasladó a Inglaterra donde ejerció desde 1922,
año en el que se inició como cirujano de un hospital en
Bristol. Luego de una breve estadía en Bristol el Dr. Adams
decidió establecer un consultorio, lo que lo llevó al
condado de Eastbourne. Allí condujo su consultorio por un
espacio de 34 años, lo que le valió para ganarse las
simpatías de todo el pueblo.
El Dr. Adams destacó además por su refinado trato especialmente con damas de madura
edad y con ancianas. La gentileza para sus pacientes, especialmente
damas viejas, era considerada una dádiva divina y aunque parezca
increible el Dr. Adams recogía a sus pacientes en la
estación del tren cuando ellas iban a Londres por cualquier
razón. No escatimaba esfuerzo alguno cuando sus ancianas
pacientes lo llamaban a cualquier hora de la madrugada. En los primeros
momentos en Eastbourne se trasladaba a la casa de los pacientes que lo
llamaban en una bicicleta, luego en motocicleta y por último en
automóvil. Hacia 1956 era propietario de un Rolls-Royce, un MG
deportivo y un tradicional Mini Minor.Tan fino fue su trato, pues, que unas 130 de sus pacientes incluyeron el nombre del Dr. John B. Adams en sus respectivos testamentos. Luego de la muerte de la Sra. Matilda Whitten, una de sus pacientes, en 1946, el Dr. Adams se benefició con unos 4,000 dólares de la fallecida lo que llevo a la familia de esta a un juicio contencioso con John Adams que la corte falló en favor de este último. Sospechas y rumores afloraron. Se comenzó a comentar del gran número de herencias que provenían de sus pacientes ancianas hasta que se llagó a sugerir que el refinado Dr. Adams había precipitado sus muertes con el uso de ciertas drogas. Pero sus defensores, que eran muchos, sostenían que las sumas dejadas por las ancianas eran irrisorias si se tomaran en cuenta los desvelos del Dr. Adams para con sus pacientes y el infinito cuidado que el galeno les deparaba. Se llego a afirmar que el notable galeno había ganado una suma de 100,000 dólares de la época, suma que provino de sus pacientes. Los rumores llegaron a oídos de la policía local e inclusive se hizo una consulta formal a Scotland Yard hasta que un equipo de detectives, comandado por Herbert Hannan, se hizo cargo de la investigación. El 13 de Noviembre de 1950 murió la paciente Edith Morell por lo que el Dr. Adams certificó que ello se debió a una trombosis cerebral. Con ello se comentó mucho la decisión de la Sra. Morell de dejar a su hijo 218,000 dólares y un juego completo de mesa de fina plata para el mencionado galeno; pero antes de su deceso la anciana cambio su decisión de dejarle al querido médico su automóvil Rolls-Royce. Durante la cremación el médico declaró, en un cambio de palabras en ese lugar, que no tenía interés pecuniario alguno en las propiedades de la Sra. Morell. Lo cierto fue que no tenia por qué decir esto. Pero otra muerte que había causado consternación fue la de Alfred Hullet subscriptor de valores del Lloyds de quien Adams certificó que había fallecido de trombosis coronaria en Marzo de 1956. Alfred dejó para su viuda Gertrude unos 263,000 dólares y 3,000 para el Dr. Adams. Poco tiempo despues falleció Gertrude y el médico también certificó trombosis coronaria, aunque jamás hubo tratamiento alguno por esta afección. Adams la trató por un desórden nervioso y le indicó dosis altas de barbitúricos que provocaron su adicción. Adams en todo momento insistió que la había tratado por una afección coronaria y firmó el certificado de defunción en este sentido. El patólogo de la comuna sospechó que el fallecimiento de la señora Gertrude Hullet se había producido por el uso excesivo de barbitúricos. Luego de los exámenes se encontraron depósitos anormales de estas sustancias por lo que el juez de turno dictaminó que se trataba de una muerte por suicidio. Pocos días después el Dr. Adams reapareció manajando el Rolls-Royce de los Hullett, el que vendió en 8,500 dólares. La gente continuaba indignada. La policía encontró que el Dr. Adams había firmado unos 400 certificados y se comentó que en los últimos momentos de sus pacientes acudía al lado de ellos con una forma legal de herencia para ser llenada por sus pacientes bajo los efectos de la morfina. Los policías decidieron arrestarlo y acusarlo del asesinato de Edith Morell y de los Hullett. El Fiscal-Procurador (Attorney-General) lanzó una avalancha de evidencias y se rodeó de médicos con mucha experiencia, enfermeras y detectives del Scotland Yard. La defensa de Adams fue crucial y en todo momento dispuesta a demoler toda evidencia de los testigos. Lo hizo con mucha habilidad. Por ejemplo en unas de la sesiones de la Corte una enfermera había testificado que la Sra. Morell se encontraba casi inconciente luego de haber sido sedada por el médico. Sin embargo la defensa había generado notas que esa noche la Sra. Morell había ingerido una cena pesadísima que recrudeció su mal cardíaco. El jurado no demoró mucho en llegar a un veredicto. Fue declarado inocente, pero varios meses después, en 1958, fue encontrado culpable por firmar varios certificados de cremación por lo que fue multado y su nombre retirado del padrón de médicos. Su nombre fue listado nuevamente en el padrón en 1961. John Bodkin Adams murió en Julio de 1983 a la edad de 84 años. El valor de sus propiedades alcanzaba los 800,000 dólares. Aunque nunca fue sentenciado por asesinato la policía cree que el Dr. Adams fue responsable de unos nueve asesinatos en sus 34 años de médico en Eastbourne. Se remarca nuevamente que el Dr. Adams firmó unos 400 certificados de defunción, la mayoría de ellos de mujeres ancianas pero con dinero. |
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