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ALBERTO HARO *
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De haber podido hablar al nacer, Alberto Haro hubiera pedido un piano como una cuna para arrullarse con los murmullos del pentagrama, o ser acompañado por su llanto inocente por las notas musicales. Tanto es así, que antes de que llegara al metro de estatura, ya pedía un piano chico como juguete grande. Y cuando lo tuvo ya fue feliz. Era adolescente entonces y acariciando el teclado como a la amada buena, llegó a adentrarse en sus sentimientos y convertirse en su compañero inseparable. Entonces se lanzó por los caminos del arte integrando conjuntos y orquestas. Logró fama como acompañante de todo género musical merced a su ductibilidad artística y así desfiló por las épocas de distintas emisoras. Fue, quizás, en Radio victoria donde dejó las huellas más visibles de su talento. Su vals "Tú y Yo" fue una clarinada de alerta al nacimiento de un magnífico compositor. Y así como toda la noche anuncia el día, surge "Hilda", otro de los grandes valses de alta calidad. Sumo sacerdote de la bohemia del "Negro-Negro", por muchísimos años, y se retiró de las fiestas particulares cuando cambió de estado civil. Marcando este paso compuso "Prenda Mía", para años después continuar su éxito de compositor con "Tiéndeme la Mano". Como en toda época el piano siguió siendo su preciado juguete grande. Siempre lo tuvo en el local nocturno donde trabajaba y en hogar donde el amor se hizo realidad feliz. * Tomado de Antología Criolla del Perú. |