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BRAULIO SANCHO DÁVILA *
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A la hora en que los gallos soplan
su destemplada corneta rajando el cristal del viento, Braulio Sancho
Dávila cruzaba el rincón de Las Cabezas, rumbo al hogar
malambino donde le esperaba el tibio lecho. Atrás quedaba la
Luna que lavaba su cara redonda en pleno río Rímac.
Este bohemio crónico, guitarrista y cantor, descendiente acaso de un noble español en una agraciada morena en flor, era natural de la cuadra séis o siete de Malambo. Un albañil que gustaba vestir con elegancia fuera de las horas de la labor artesanal. Como dicen que la noche es un poema cuyos versos por los poros del alma fosforecen, Braulio le ponía música a sus noches de bohemia. Así fue autor de las polkas "Qué bonitos ojos", "El italiano", y "Triunfos del amor". Los valses "Ídolo", "La Guerra Mundial", "La mariposa", "Ausencia", "La abeja", "El peregrino", "Fermina" y "Prominencia de la Tierra" vals que hoy es llamado "Comarca", "Decepción" y "Ecos de mi hogar", este último con letra de Manuel Reynaga. Braulio Sancho Dávila murió jóven en 1920, en una madrugada en que los campanarios del barrio parecían grises fantasmas arropados en la neblina densa y, entonces, su ruta de los amaneceres se llenó inexplicablemente de sombras. Después, tardíamente, salió el Sol del nuevo día tras los negros nubarrones de la tristeza. * Tomado de Antología Criolla del Perú. |