GUILLERMO SUÁREZ *
 
 


Antaño la calle Maravillas tenía la exclusiva para los cortejos fúnebres de Lima. La larga arteria empedrada poseía aspecto de entrada de pueblo, mostrando además la influencia triste del vecino Campo Santo.

Pero en las huertecitas, callejones y tiendas vecinas, sus jóvenes moradores a despecho de la feria acongojada, reían y cantábanle a la vida con el alegre desenfado de las vihuelas, entre los sauces lastimeros. Y en esta vía nació, en 1888, y creció Guillermo Suárez Mandujano, magnífico intérprete y compositor que desde el año 1964 es recordado en el centro musical que lleva su nombre. 

Delgado y amigo tímido, fue experimentado en el cantar hasta que ya baqueano de las jaranas defendió los "colores" barrioaltinos en las competencias con renombrados cantores bajopontinos como Pancho Ferreyros, por ejemplo.

Estableció en Los Naranjos su taller de zapatos que era a la vez peña criolla y cuando cerraba las puertas salía de sombrero, cuello duro y terno elegante. Si bien fue muy mentado por su clara voz argentina, logró también muchos lauros como compositor.

Aún se canta en las "jaranas a la antigua" bellas piezas como "La cabaña", "Adela", "Entre los dos" con letra de Pedro A. Bocanegra, "El voluntario", "Isabel", "Soy un cazador", "Bella mujer", "La volante", "Despedida a mi madre", etc.

Víctima del mal de los bohemios extinguióse en 1922 a los 34 años de edad. Sus amigos y familiares con la ternura rota y el alma extrangulada lo llevaron por Maravillas en fúnebre cortejo, bajo las copas de los viejos sauces donde colgaban sus serenatas de ayer. 


* Tomado de Antología Criolla del Perú.
 

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