ÁNGEL QUERIDO

Vals de la Guardia Vieja

Con tranquilidad serena,
cuando alegra pasaba la vida,

vino un ángel tan querido,
vino a llenarme de penas.

Ay qué triste es para un corazón
el amar a una ingrata mujer;
el amar y no darle a entender
hasta dónde llegó mi querer,
el amar y no darle a entender
hasta dónde llegó mi pasión.

Tan profundo es mi cariño,
como profundo es el mar,

haberla querido tanto
y hoy tenerla que olvidar.

Ay qué triste es para un corazón
el amar a una ingrata mujer;
el amar y no darle a entender
hasta dónde llegó mi querer,
el amar y no darle a entender
hasta dónde llegó mi pasión.





[bis]


[bis]









[bis]

Retornar